Tras 10 victorias, 7 empates y 13 derrotas, el equipo local ocupa la 13ª posición con 37 puntos. En su último partido, perdió ante el Nottingham Forest de visitante por (1‑0), tras haber ganado en su encuentro anterior fuera de casa contra el Leicester City por (0‑3). Este equipo muestra poco impacto del factor local, ya que su rendimiento es similar tanto en casa como fuera, registrando en sus últimos 30 partidos 5 victorias, 5 empates y 5 derrotas como visitante, con 20 goles anotados y 19 encajados, en comparación con 8 victorias, 2 empates y 5 derrotas en casa, anotando 29 goles y encajando 23. En sus últimos 10 partidos en casa por la liga, el Manchester United ha registrado 4 victorias, 1 empate y 5 derrotas, sumando 13 puntos de 30 posibles. La solidez defensiva no ha sido su punto fuerte, habiendo concedido goles en 8 de sus últimos 10 partidos, pero su ataque ha sido regular, ya que anotó en 7 de sus últimos 10 encuentros en esta competición. En sus partidos en casa hay tendencia a los goles, dado que 10 de sus últimos 15 partidos en la liga terminaron con más de 2.5 goles. En 30 partidos en esta competición, sufrió el primer gol en 18 ocasiones y solo logró 4 remontadas en el marcador.
El Manchester United llega a este partido desmotivado tras una derrota por 1-0 en su visita al Nottingham Forest. El equipo local utiliza un sistema táctico 3-4-3, con Rasmus Højlund, Alejandro Garnacho y Joshua Zirkzee como principales opciones ofensivas. En el mediocampo, Bruno Fernandes es el encargado de marcar el ritmo y coordinar las acciones ofensivas, siendo clave en la creación de jugadas y en el enlace entre la defensa y el ataque. El entrenador Rúben Amorim no podrá contar con Jonny Evans, Altay Bayındır, Ayden Heaven, Kobbie Mainoo, Luke Shaw, Amad Diallo y Lisandro Martínez, todos con problemas físicos.