El equipo visitante ocupa actualmente el 1er lugar, con 67 puntos, tras 19 victorias, 8 empates y 3 derrotas. En el penúltimo partido, ganó fuera de casa al Atalanta por (0‑2). En el último encuentro, ganó en casa a la Udinese por (2‑1). Este es un equipo que mantiene un buen rendimiento cuando juega fuera, ya que en los últimos 30 partidos ha registrado 9 victorias, 3 empates y 3 derrotas como visitante; frente a 13 victorias, 1 empate y 1 derrota en su estadio. En el último juego disputado, en la Coppa Italia, empató con el Milan fuera de casa (1‑1). En los últimos 10 partidos de liga fuera de casa, el Inter ha conseguido 6 victorias, 2 empates y 2 derrotas, acumulando 20 puntos de 30 posibles. En sus partidos de liga como visitante, el resultado más frecuente al descanso ha sido 0‑0 (7 en 15 juegos). La defensa ha permitido goles en 7 de sus últimos 10 enfrentamientos, lo que indica que no ha mostrado una gran solidez defensiva, pero su ataque ha sido efectivo, anotando en 8 de sus últimos 10 juegos. En 30 encuentros, solo ha conseguido revertir el marcador en 1 de los 9 encuentros en los que sufrió el primer gol. En los últimos 15 partidos de visitantes en esta competencia, hay un período notable: sufrió 5 de sus 11 goles entre los minutos (76’‑90′).
El Inter de Milán llega a este partido tras un empate 1-1 en su visita al estadio del AC Milan, en un duelo válido por la Coppa Italia. En la última ronda de la Serie A, los visitantes vencieron a la Udinese por 2-1. El equipo de Milán suele jugar en un sistema táctico 3-5-2, privilegiando un estilo más ofensivo. En este esquema, los dos principales responsables de crear peligro en el área rival son Marko Arnautovic y Marcus Thuram. El mediocampista Hakan Çalhanoğlu es el cerebro del equipo, y es quien se encarga de organizar y llevar las iniciativas ofensivas del equipo visitante. No estarán en este partido Nicolò Barella, sancionado, así como Lautaro Martínez, Denzel Dumfries, Mehdi Taremi, Piotr Zieliński y Valentín Carboni, todos por problemas físicos.