Este es un equipo más fuerte cuando juega en casa, ya que en los últimos 30 partidos registra 10 victorias, 1 empate y 4 derrotas como visitante; frente a 15 victorias en su estadio. Llega a este encuentro tras una victoria en casa contra el Sevilla por (5‑2). En los últimos 4 partidos que disputó en casa en la Liga de Campeones de la UEFA, el Barcelona ganó 3 y perdió 1. La solidez defensiva no ha sido su fuerte, ya que ha recibido al menos un gol en cada uno de los últimos 9 partidos, pero su ataque ha marcado con regularidad, anotando en 8 de los últimos 9 partidos en esta competición. Existe una tendencia a los goles, ya que en 30 de sus últimos 31 partidos en casa hubo más de 1.5 goles y en 28 de los últimos 31 hubo más de 2.5 goles. En 9 partidos de esta competición, logró remontar el marcador en 3 de los 6 encuentros en los que recibió el primer gol. En los últimos 20 partidos en casa en todas las competiciones, ha recibido 6 de sus 15 goles entre los minutos (31’‑45′).
El Barcelona llega a este encuentro motivado tras un gran triunfo por 5-2 contra el Sevilla en la Liga. Cabe destacar que los catalanes empataron 1-1 contra el Newcastle en el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. El equipo local suele jugar en un sistema táctico 4-3-3, priorizando las transiciones rápidas, especialmente por las bandas. En este esquema, los tres delanteros que generan peligro en la defensa rival son Robert Lewandowski, Raphinha y Lamine Yamal. Cuando lanza ataques, prefiere canalizarlos por la banda derecha, aprovechando la profundidad que aporta el lateral João Cancelo. Por el momento están descartados Eric García, Frenkie de Jong, Jules Koundé, Alejandro Balde y Andreas Christensen, todos por lesión.